~

"The best things in life, come with a price."

lunes, 9 de diciembre de 2013

Historias.

Una tarde lluviosa, ella sube al desván. Coge una maleta y un par de cajas. Y entonces se dirige a su habitación. 
Comienza a recoger todas sus cosas, y a almacenarlas dentro de estos compartimentos. A su lado, él, le pregunta. "¿Dónde vas?" , y le observa mientras ella guarda todo. "Lejos de aquí" , responde ella. Por sus mejillas ya empiezan a caer los recuerdos que salen de sus ojos. "¡No te vayas! ¡Quédate!", él empieza a ponerse nervioso. No quiere que se vaya, no quiere perderle. Ella se detiene en seco, baja la cabeza y aprieta los puños. Las lágrimas no paran de caer. Entonces, musita: "dame una sola buena razón por la que deba quedarme". Él observa la postura de esa chica, y le abraza por detrás. Le da un beso en la mejilla, mientras dice "porque no quiero que te vayas". Ella, de un empujón, lo aparta y sigue empaquetando lo poco que queda de sus pertenencias. "Nunca quisiste que estuviera, nunca me necesitaste. Ahora no puedes pedirme que me quede, no ahora que todo ha acabado." Acabó de recoger sus cosas. Cogió las llaves del coche, y dejó sus llaves de casa en el cenicero, donde siempre. Él no sabía que hacer, sólo se ponía nervioso. Se sentó sobre la cama de aquella chica, y puso los codos en las rodillas, sujetando su cabeza con sus manos. Ella, seguía llorando. Bajó por las escaleras en silencio, secando sus lágrimas con la manga de su chaqueta. Cogió sus pertenencias y las puso en el maletero de su coche azul. Se sentó en el asiento del conductor, y arrancó el coche. Sacó la cartera de su bolso, y retiró una foto. Él y ella, felices. Entonces abrió la ventanilla, y la tiró fuera. Entretanto, él había estado pensando. "¿Cómo nos pasó ésto?" se decía. Y a cada minuto que pasaba, más necesitaba que ella estuviera con él, animándolo. Haciéndolo reír, besándolo. 
Entonces lo entendió. No podía vivir sin aquella chiquilla del pelo corto y rojizo, con flequillo. Sin su sonrisa de niña, sin su manera de actuar conscientemente, sin su sabiduría. Sin su manera de controlar las situaciones, por más peliagudas que fueran. Recordó el día en que se conocieron, en que ella se abrió a él inconscientemente, en el que ambos se reían y bromeaban. Recordó su primer beso, y su primera llamada de teléfono. Él no quería que ella llorara. Y corrió tras ella, ansiando volver a tenerle entre sus brazos. Ansiando su querer. 
Pero cuando llegó, vio como el coche se alejaba, dejando tras de sí una estela de agua. Él corría, pero ella no quiso mirar atrás. O no quiso, o no pudo, porque las lágrimas caían sobre su rostro. Él, encontró la foto tirada en el suelo, en un charco. Se tiró sobre el asfalto de rodillas, y sobre él pesaron los mares de lluvia, que confundían sus lágrimas de dolor y pérdida. 
"Se acabó", pensaron ambos. "Se acabó".

No hay comentarios:

Publicar un comentario