Una noche más, como otras tantas, me desvelo. Ojalá supieses cuánto te anhelo. Que sigo perdida entre las dunas de tus besos, extrañando como nunca, o como siempre, uno de ellos. Dime, ¿cuántas cosas quedaron sin conocer? ¿cuántos "te amo" quedaron sin escuchar? Perdida en mi abismo, sigo luchando con las olas de este mar. Soledad, soledad vieja. "¿Dónde estás?", me repetía cuando te ibas, y ahora soy yo quien se aleja. Porque en estas ruinas, corazón de madeja, el hilo de mi aliento se corta mientras me dejas.
Y cada noche, la misma pesadilla. "¡No te vayas , por favor!" , en un callejón sin salida. Pero de repente, te volatilizas, dejando ver en mis ojos las verdades, las mentiras. Entonces, paro, y caigo al pasto, todo se vuelve blanco, no sé dónde dejé mis ánimos.
Y una noche más, como otras tantas, me desvelo. Otra noche más con ganas de decirte "te quiero".
~
"The best things in life, come with a price."
lunes, 31 de marzo de 2014
Nocturnidades.
miércoles, 19 de marzo de 2014
La casa de las puertas rotas.
En este atardecer mustio y doliente, rodeada de hojas de papel, escribo. Y digo, ¿dónde han quedado aquellos días donde todo lo que se veía era el vuelo de las golondrinas, el amanecer de los búhos y la luz de la luna reflejada en el cielo azul? Me faltan muchas cosas en esta tarde, entre ellas, tú. Aún no me explico cómo en el cielo de la mañana pude ver las profundidades del océano, cómo ese océano caía sobre mi cabeza, ahogando mi vida en tristeza, haciendo del caos, dolor. Ahora las ruinas de mi pecho te saludan. Los surcos y resquemores que hizo el río de mis lágrimas hasta cada uno de tus besos, cada uno de esos que hizo mi vida tormento y mi frío calor. Mientras, mi alma, a tres palmos del cielo y dos del suelo, a caídas, golpes y arañazos te ganó. Yo tan pequeña, tú tan efímero. Las flamas de tu cabello hicieron de mi invierno un sufrimiento, que apenas se llevó el viento, que jamás quise en mi vida que apareciese el ruiseñor. Tú, como canto del más cruel de los Tritones. Yo, como sirena que no supo nadar. Ahora vagando por cada una de las noches, sueño con salir de este mar. Ojalá viajar, eso sí, de tu mano. Pero sobran tripulantes en este reducido y angustioso barco. Deshojando margaritas, me hallo. Contando con cada pétalo las veces que me hubiera gustado besar tus labios.
jueves, 6 de marzo de 2014
Ácidas despedidas.
A día de hoy, he aprendido como hacerte feliz. He pasado calamidades, he dejado atrás todo aquello en lo que pensaba. Y después de mil noches oscuras mirando la luna, y pidiéndole una solución, encontré una manera perfecta. Nunca pedí todo esto, nunca quise involucrarme en algo que pudiese destruirme, a pesar que quisiese soñar, volar y hacer una vida juntos. He conocido tus errores, he hecho todo lo que pude por salvarme de ti. Pero, ¿sabes? No voy a echarme atrás en mi decisión. Tampoco en mi promesa. He tenido que afrontar la situación, he tenido que mirar hacia otro lado.. Pero ya es hora. Ya es hora de desaparecer..
Suscribirse a:
Entradas (Atom)