Una vida siempre comienza estando llena. Llena de ganas, de emociones y sentimientos. Llena de eso, de vida. Esta, de dimensiones incapaces de ser abordadas por el ser humano, es incapaz de ser recorrida a simple vista. No podríamos simplemente pararnos a observar todo lo que ocupa una vida; siempre nos quedarían rincones ocultos y espacios sin explorar.
Con el paso del tiempo, tomamos decisiones que conciernen a eso que llamamos comúnmente "vida". Decisiones tales como complementarla y continuar llenando el abismal espacio que esta ocupa con conocimientos, y así despejar dudas, avanzar descubriendo todos aquellos lugares recónditos que jamás podríamos divisar por nuestra cuenta, por casualidad. Espacios que en todas las vidas están definidos, que se encuentran en un punto fijo, en el que todas las vidas, paralelas entre sí, chocan. Así, podríamos denominar a toda esa sabiduría en éste hipotético caso como mapas, los cuales nos indican dónde están escondidas las riquezas de la vida, todo aquello que hace que esa "vida" sea especial, tenga un color, sobresalga por ciertos campos o por otros. Los mapas que nos ayudan a descubrirnos a nosotros mismos.
Dependiendo de la utilización de estos mapas, el resultado del conocimiento de nuestra vida será más o menos completo. Jamás podrá llenarse del todo, dado que todos los conocimientos son imposibles de encerrarse en una sola "vida". Por ello, todas las vidas coexisten entre sí, porque en todas las vidas están repartidos todos los tipos de conocimientos, y las personas que exploran esas vidas saben cómo manejarlos. De ahí que la convivencia sea necesaria para el ser humano. Pero retomando el tema del uso de los mapas, como en las películas, siempre habrá dos bandos: el bueno, y el menos bueno. La aplicación correcta de los mapas que nos vienen dados en este mundo inexplorado al que denominamos "vida" nos lleva a diferentes lugares donde queremos finalizar el descubrimiento de nuestro espacio personal. Dependiendo de nuestra meta, escogeremos diferentes lugares por los que empezar a descubrirnos y las diferentes áreas dónde intensificar nuestra búsqueda.
La "vida" está ahí, esperando a que nosotros decidamos explorarla, a que osemos poner un pie en ella con la intención de recorrer cada rincón, cada lugar. Nos plantea el reto de ser los primeros en recorrerla entera, y aguarda con ansia hasta que determinemos que es el momento de empezar a encontrar todos esos mapas, a seguir todas esas pistas, y a alcanzar nuestro auge.
¿A qué estamos esperando para comenzar?