Are, ¿me estás escuchando?"
Perdona, Nick. Estaba contestando un mensaje. ¿Qué decías?
"Digo que estaba pensando en dejar el país."
Oh, ¿enserio? ¿Dónde irás?
"Pues aún no lo tengo claro. Tal vez volaría hacia Galveston de nuevo."
Nick...
¿Todavía sigues pensando en eso?
"¿En qué?"
En nosotros. Fue ahí donde... Ya sabes...
"Pásame otra calada."
No has contestado a mi pregunta.
"¿Qué importa ahora eso, Are? Sólo quiero otra calada, ya está..."
Claro que importa, Nick. ¿Cómo se supone que voy a disfrutar de esta mierda si no puedo confiar plenamente en quien me la ha proporcionado? ¿Qué voy a hacer si tú, mi mejor amigo, no estás totalmente abierto a mí?
"¿De verdad quieres saber lo que pienso, Are?"
Claro.
"Muy bien. No es que todavía esté pensando en eso, Are. Es que jamás dejé de hacerlo. Es que tú y tus malditos ojos azules sois peores que esta mierda. Sanáis como ninguna otra criatura de esta tierra, y ese maldito de Daryl te está destrozando. Soy yo quien tiene que recoger los pedazos, Are. ¿Crees que me gusta? ¿Crees que adoro ver cómo vienes a la puerta de mi casa, suplicando que te baje otros 5 pavos más?, ¿que disfruto con sexo para que desfogues tu rabia y ver cómo después lo arreglas todo con un poco de maquillaje? Vamos Are, mira tu cara. Estás llena de moratones de ese maldito cerdo. Y estás helada, también tienes morados los labios. ¿Crees que no quiero ser yo quien los bese, los recupere? Quiero ser yo a quien miren esos ojos, Aretha. Quiero ser yo quien te sane a ti como tú me sanaste en aquella ciudad. Y sé que jamás serás mía, y no te culpo por ello.
Ahora dame otra maldita calada, joder."
- - - - - - -
Entonces, empezó a llover.