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"The best things in life, come with a price."

domingo, 25 de mayo de 2014

Estructuras de un amor incierto.

Miras a tu alrededor y.. ¿qué hay más allá de tu ventana? No nos damos cuenta, pero realmente, hay muchísimas vidas millones de veces más importantes que la nuestra. Pero somos unos egocéntricos. Sólo somos conscientes de nuestra vida, de nuestro alrededor, de nuestros círculos sociales en una mínima parte. Pero, ¿alguna vez nos hemos parado a pensar qué habrá tras la ventana de otra persona? ¿Será tu cielo el mismo que el suyo? ¿Serán las estrellas la mitad de brillantes que las suyas? ¿Qué hay detrás de la ventana de la persona a la que amas? Ésta pregunta, realmente, no tiene solución. Jamás podremos comprender a la perfección a la persona a la que tenemos al lado, ni siquiera sentir lo mismo que la otra persona siente. Me gusta pensar que cada uno de nosotros queremos a nuestra manera. Nunca vas a querer igual que la otra persona te quiere a ti. Por más que todos pensemos que a nivel físico todos sentimos esas "mariposas" en el estómago, esos nervios.. ¿Quién nos dice que los nervios y la sensación corporal es la misma que la de la otra persona? Podemos decir que ésto no sólo pasa a nivel físico, si no que podemos trasladarlo también al campo emocional. No sabemos si nuestros pensamientos (aún imposibles de expresar con palabras), se pueden traducir a la voz interior muda de los sentimientos de la otra persona. Nunca sabremos si esas palabras que no existen, estarán también en el vocabulario del sentimiento de la persona a la que otorgamos nuestro querer. Es por ésto por lo que no es correcto decir un "te quiero mucho", aunque a día de hoy lo consideremos una expresión de lo más normal para expresar un sentimiento, y lo utilicemos todos (me incluyo) en nuestro vocabulario habitual a la hora de intentar demostrar una mínima intención del sentimiento que nos provoca otra persona. Lo correcto sería, por ejemplo, decir un "te quiero con todo lo que sé", ya que nuestra manera de amar será totalmente ajena a ojos del observador o de la persona a la que va dirigida nuestra expresión afectiva.  El amar, en cierto modo, no debería expresarse en cantidad, ya que la cantidad es relativa dependiendo de la persona que efectúa su cálculo. Para ser clara, voy a poner el ejemplo de los vasos medidores de líquidos o alimentos. Al comparar dos mismas medidas en dos vasos medidores de diferente forma, probablemente la marca de los "100 ml" no esté a la misma altura en ambos, si no con distintas variaciones. Traducido a los sentimientos, es como si dos personas que se aman (ya sea fraternalmente, parentalmente o a modo de pareja) fuesen los distintos vasos medidores. La "cantidad" a la hora de querer nunca será la misma. 
Volviendo al tema inicial, no sé si las estrellas que véis vosotros tras vuestras ventanas son las mismas que yo veo. No sé si vuestras vidas, vuestras guías, vuestros límites son mayores que los míos. Pero sí hay algo de lo que estoy totalmente segura: La manera de querer, no importa cuál sea, siempre será buena. Aún si hay desengaños amorosos por en medio. Toda forma de querer es válida. Y toda forma de demostrar es incierta. Por lo tanto, quered como sepáis, pero no intentéis nunca dar detalles sobre vuestra manera de querer. Nunca será comprensible por el prójimo, tan sólo en una mínima parte establecida. Quered como sepáis. Pero ante todo, quered.

martes, 6 de mayo de 2014

Destrucción.

Dícese que había
por la noche un dragón.
Dícese acompañado
de un peligroso ratón.

Que por la noche aullaba,
desesperado, buscando el Sol,
como buscaba la almohada
el dulce y somnoliento dragón.

Mientras la gente pregunta,
"¿cómo no se lo comió?"
La explicación era muy simple:
llamábase amor.

Y mientras el roedor,
ansiaba un rayo de luz,
cuando el dragón al alba
hallaba clavada su cruz.

Y esta, señores, fue la historia
de un humilde dragón,
que por más que aclamaba,
nunca halló perdón de amor.

sábado, 3 de mayo de 2014

Cenicienta hecha cenizas.

Una noche más creo prevalecer. No me parece justo. ¿Por qué, siendo yo quien más doy, no encuentro lo que busco? Parece que las nubes me han calado, tiempo brusco. Cual veleta en este incendiado corazón, perdida y sin sentido. No hallo la razón por la cual tuviste que cruzarte en mi camino. Será que por más que apunto, no atino. Que Cupido se encargue del resto, yo desisto. Y será por las noches que al cielo miro.. Será por la fuerza con la que ansío que cambie mi duro destino.. He desbocado y despojado cual caballo de guerra entre los pastos. Y no encuentro consuelo en ningún lado, solo un corazón en harapos. Que en vez de aprender, se prende, y no calma su sed en años. Cuando por fin se reestablece, cuando la lluvia cesa, y las plantas crecen, vuelve la nieve en verano. Y con ella mis ganas de encerrarme entre la chimenea y un par de trapos..