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"The best things in life, come with a price."

martes, 7 de julio de 2015

Era como una flor. Enterrada, pero viva.

"¿Qué piensas?", le decía, mirando cómo posaba su vista en la nada que la noche le ofrecía.
"En que no puedo dejar de pensar" contestó, y un amargo suspiro se le cayó al vacío.
Las horas pasaban, y ese rostro seguía atormentándole la mente. Era su peor pesadilla. Masoca, no podía dejar de observarlo. Pasaba tanto miedo si lo veía como si no estaba. Si dormía, lo soñaba. Si estaba despierta, lo buscaba. Así era su tormento. Algo constante que gemía de dolor en su mente. 
Sin embargo, tampoco es que se esforzase en que ese ruido cesase. No tenía ni la más mínima intención de hacerlo callar. Porque a veces, aún le acariciaba ese sonido. A veces aún le servía para dormir en las noches tan amargas que el verano guardaba para ella. A veces le parecía oír su respiración, y se abrazaba a la almohada esperando escucharlo más de cerca, palpar sus latidos. 
Entonces, le miró a los ojos.
"¿Qué piensas?", repitió, o eso creyó oír. Porque momentos después la voz empezó a ahogarse. El cuerpo volvió a deshilacharse, enterrándose de nuevo en el laberinto del jardín.