Ella es el sostén de este pecho.
Ella es la vida,
y por ella yo he muerto.
Pero no como la muerte suicida.
He muerto como mueren los besos.
Sobre ella han llovido mares,
Y ella los nadó todos ellos.
Sus ojos piden auxilio
y su boca pide consuelo.
Y a pesar de mis vanos, vagos intentos
no consigo adularla como debo.
Eres como el dios Marte
y no, no grites en silencio.
Porque yo más quiero amarte,
lo que no concibo es si puedo.