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"The best things in life, come with a price."

sábado, 18 de abril de 2015

Diecisiete de Abril.

Días perdidos para parejas, amigos. Hoy es uno de esos días. Y yo sigo oteando en el horizonte, buscando y temiendo encontrar tus ojos, por si me cautivan.
Buscando y temiendo encontrar tus manos, por si me atrapan.
Buscando y temiendo encontrar tu risa. Porque tu sonrisa se clava en mí como un puñal, al saber que no voy a volver a verla.
Que te he perdido entre mis manos como a un lazo de terciopelo ajado.
Que me has perdido ante tus ojos como a un caminante sin rumbo.
Que estoy de nuevo en el paraje donde solíamos encontrarnos. Y sigue habiendo gente sentada en los bancos. Y no estás aquí para verlo.
Toda mi fortaleza deseché buscándote entre los pasos de los perdidos. Porque prometiste perderte conmigo.

Y ahora me he perdido sin ti.


domingo, 12 de abril de 2015

Caos.

Se cierra el cerco.
Se apaga el mundo.
Y yo sigo aquí dentro. 
Con las persianas bajadas. 
Y el sol sigue brillando fuera. 
Y tú sigues estando lejos. 
Y yo sigo creciendo aquí. 
Y no quiero ser débil. 
Y no voy a ser débil.
Y tú te irás más lejos.
Y tal vez me pierda.
Y tal vez me ahogue.
Pero no será porque no lo intenté.
No será porque me rendí.
Porque yo sigo luchando.
Aunque no estés aquí. 
Y voy a apagar la lámpara.
Y voy a volver a dormir. 
Para no seguir despierta.
Y no pensar que me dejaste ir.

domingo, 5 de abril de 2015

Comida, ron, y alguna basta canción.

Siempre quise ser pirata, y asaltar a los desalmados que vivían en alta mar. Sentarme en la cubierta del barco, a dibujar. ¡Arriad las velas! Diría el capitán. Y subida al mástil más alto observaría a las gaviotas anidar. Bebiendo ron del malo, tal vez con pata de palo, o simplemente un catalejo que no me enseñe más que el mar. Caminar sobre la tabla de los presos, por desprecio hacerles caer a las fauces de algún acuático animal. Tal vez, luchar frente al Kraken, vencer en una cruel batalla, y dar gracias por sobrevivir un día más. Llenar de pólvora los cañones, y ponerle nombre a un barco. Llenar las arcas, pasar por arcos. Intercambiar y comerciar con piezas de oro y riquezas que en algún otro momento saqueé. Dejar que las saladas aguas se fundieran con mis lágrimas antes de verlas caer. Escribir con tinta todos aquellos mapas y cartas de navegación. Buscar algún tesoro, ¡y no hace falta que sea oro!, pues en la ruta está la diversión. Aprender a saltar y moverme ágil, a desenvainar una espada y no ser frágil, y cometer alguna que otra calamidad. Tener un amor por puerto, ¡vaya si hay cientos donde se puede atracar! Larga vida al mar, ¡y a todos pongo por testigos que otra vida no elegiría de poder yo navegar!