~
"The best things in life, come with a price."
miércoles, 19 de marzo de 2014
La casa de las puertas rotas.
En este atardecer mustio y doliente, rodeada de hojas de papel, escribo. Y digo, ¿dónde han quedado aquellos días donde todo lo que se veía era el vuelo de las golondrinas, el amanecer de los búhos y la luz de la luna reflejada en el cielo azul? Me faltan muchas cosas en esta tarde, entre ellas, tú. Aún no me explico cómo en el cielo de la mañana pude ver las profundidades del océano, cómo ese océano caía sobre mi cabeza, ahogando mi vida en tristeza, haciendo del caos, dolor. Ahora las ruinas de mi pecho te saludan. Los surcos y resquemores que hizo el río de mis lágrimas hasta cada uno de tus besos, cada uno de esos que hizo mi vida tormento y mi frío calor. Mientras, mi alma, a tres palmos del cielo y dos del suelo, a caídas, golpes y arañazos te ganó. Yo tan pequeña, tú tan efímero. Las flamas de tu cabello hicieron de mi invierno un sufrimiento, que apenas se llevó el viento, que jamás quise en mi vida que apareciese el ruiseñor. Tú, como canto del más cruel de los Tritones. Yo, como sirena que no supo nadar. Ahora vagando por cada una de las noches, sueño con salir de este mar. Ojalá viajar, eso sí, de tu mano. Pero sobran tripulantes en este reducido y angustioso barco. Deshojando margaritas, me hallo. Contando con cada pétalo las veces que me hubiera gustado besar tus labios.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)