Por eso del "Carpe Diem" y tal, la gente se deja llevar demasiado. Es decir, no puedes vivir siempre la vida al límite. Tu conciencia te lo prohíbe. Y cuando tu conciencia es de lo único de lo que dependes, sólo la escuchas, y entonces actúas. Nada hace callar esa vocecita que te dice "para". Cuando intentas silenciarla, su chillido es aún más fuerte. Es entonces cuando sabes que algo va mal. Y si ese algo va mal, sólo vives con miedo. Miedo al después.
Con todo esto quiero decir, que no hay nada mejor en esta vida que hacer caso a tu conciencia. Si ésta no está limpia, encárgate de ello. Piensa en tu conciencia antes de actuar. Sólo así serás libre del después. Sólo así te librarás del miedo.