Por qué apareciste de la nada, me pregunto.
Porque como a anciano carro medieval, hiciste mi puesta a punto.
Porque por cada soledad,
llegas a un punto,
donde ni saber ni reprochar.
Haces de mi vida un bloque oculto.
Resucitaste a este maldito corazón,
con solo un beso.
Prueba que no me equivoco,
hazme saber que es cierto.
He caído tantas veces, tantos cientos..
He perdido la cuenta
de los días que pasé en mi propio infierno.
Hiciste volver mi invierno,
tan apreciado y tierno,
huyendo del seco y arduo verano,
en que me sumerjo.
Y pensar que me han herido todo este tiempo..
Pero tengo fe en hacer de mí un alma grabada a fuego.
Nos vemos en el infierno.
Aika.