Me he despertado dándome cuenta de que cuento cada minuto que te echo de menos:
-Me da el Sol en la cara:
me acuerdo de cómo tu pelo se enredaba con la almohada.
-Disfruto del calor de las sábanas, sin hacer nada:
Aparece el pensamiento de tus abrazos en mi espalda.
-El frío se apodera de mi cuerpo:
Recuerdo las noches dando tumbos, por las desiertas y heladas calles de Toledo.
-La música suena en la ventana:
Y qué más música que tu voz, calándose en mi alma.
Y cuando la gente me pregunta "¿en qué piensas?", digo "en nada".
Pues es difícil de explicar una tormenta
desde la calma.
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