~

"The best things in life, come with a price."

domingo, 8 de marzo de 2015

Polvo.

Caen hojas quemadas del cielo. Paseo entre ceniza, mustia, dejando un rastro con mi polvorienta existencia entre el desastre que ya ha sido creado, el que jamás podrá ser destruido. Por el contrario, mis pasos hacen brotar la hierba, pero por alguna extraña razón, expresamente hoy no sé por qué no logra crecer fuerte y sana, si no seca, desnutrida, y me mira alentando la marca de su dolor. Me mira, me rasga, me araña y me parte en dos, incapaz de doblarme, con la fuerza para arrancar cada lágrima de mis ojos, cada gota de sangre de mis heridas. El cielo llueve ceniza. Y cae a mis pies. Y sólo miro, cabizbaja, ansiando que en alguna parte de este ardiente y gris desierto se halle mi oasis, preparado para recibir mis lágrimas y dejar que me funda en lo más profundo de sus (tal vez imaginarias) aguas. Mis lágrimas son rojas. Y caen a mares sobre este lugar. Voy descalza sobre el polvo, que amenaza con hundir mis pies para siempre en un punto y hacerme incapaz de andar.

Y entonces despierto. Y son las seis de la mañana. Y sigo embriagada, observando como la habitación da vueltas y mi estómago reclama alimento. Y sigues sin amanecer bajo las palmas de mis manos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario