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"The best things in life, come with a price."

sábado, 7 de febrero de 2015

Voces.

Desperté en un mundo creado a base de ilusiones y sueños. No tengo idea de cuánto tiempo anduve dormida. Si estaba premeditado que fuese yo quien despertara, si fue casualidad este viaje de ida. Cada vez lograba dar pasos más largos, pisaba con confianza, sin miedo a caer. Hacía tanto tiempo que, bueno, nunca hubo tiempo para yacer.

Pero un buen día cambiaron las tornas. Se instauró en mí la soledad que todos conocen. Comencé a necesitar ver la vida de color rosa. Mientras fuera resonaban todas esas voces...
“¿Saldrás?", decían algunas.
“¡Claro!", decían las otras.
Y en un rincón de su habitación, la mía callaba, rota. 
Por buena suerte conseguí alzarla a tiempo, conseguí restaurar más, a parte de la mía. Y dejé ese rincón atrás.
Veía los campos florecer, oía las risas y los llantos de esos juguetes que estuvieron alguna vez rotos. Les acompañaba a caer. ¡Qué bonito era el atardecer!
Mas cuando todo iba bien, caí en la tentación que el hombre instauró en la Tierra. El Sol empezó a iluminarse aún más fuerte.. Oía de lejos las voces.. Empezaba la guerra de la razón y el corazón. Entonces, de repente, todo se volvió oscuro. Las luces se apagaban poco a poco. No pude ver el atardecer que tanto me gustaba, los campos se marchitaban sin consuelo.. Era el rincón, que me llamaba. 
"Te he echado de menos", decía. Y entonces, la noche nació. No quedaban alegrías, tan sólo tempestades vacías y, bueno, la fuerza de la ilusión. 
Tras los hechos acaecidos, tiraron de mí cual marioneta. No oí más esas voces, nunca más jugué con ellas. Más una nueva voz a mí se había unido (llámese, mejor amigo). 
Pasaron los años de este cuento,y comprendí que había sido una ilusa. Torres más altas han caído.. En comparación con ellas, yo fuí una pelusa. 

Nuevas voces, nuevos lugares, nuevos atardeceres comencé a ver entonces. Y todo volvía a adquirir su color. Era feliz.. Pero el odio en mí se acrecentó. 
Descubrí que cada voz tenía diferentes intenciones, unas buenas, otras malas, y otras simplemente voces. Ahora sabía que podía alejarme de ellas. Y lo hacía, me quedaba con las más bellas. Y con todos los lugares. Y con todas las experiencias. 
Pero caí en una segunda tentación. Un rápido mordisco a la manzana equivocada, y envenenó mi corazón. Entonces, todo caía, y volví a mi rincón. Que entre sus brazos me acunaba. "No se está tan mal aquí, ¿no?".
Pues no. Y me quedé a mirar las cosas desde un sitio más seguro. No quería volver a caer, ¡no!
Pues pasaba el tiempo, y un destello del sol me iluminó. Lo quise tan de cerca, que al final me quemó. Y ardía, ¡ardía como fuego! La piel se resentía a las quemaduras de tan duro calor. 
Pero una voz, que poco a poco había escuchado más de cerca, lo amenizó (llámese amigo, gran amigo). Esa voz, con la que aún a día de hoy río, me frustro, y es mi gran apoyo. Con quien hablo, en quien confío, ¡atrajo más voces con las que nos unió! Esas voces continúan a mi lado, me cuidan, me hicieron salir de ese rincón. Con quienes me divierto, con quienes canto.. ¡Los que me dieron otra opción! Eternamente agradecida les estoy por ser, con diferencia, una de mis más exigentes preferencias, mis voces.. ¿O tal vez sea yo su voz?
Recientemente, escuché una nueva voz. Una voz totalmente opuesta a las tentaciones, alguien que me incitaba a escribir canciones, poemas de amor. Alguien que se sienta a mi lado, me da la mano, y calma hasta el más terrible temor. Alguien que tiene una risa que agradaría a cualquier oído. Un tacto capaz de hacerte recuperar las fuerzas de un solo roce. Alguien que con una mirada, me ha hecho sentir afortunada. Alguien por quien lucho diariamente, a capa y espada. Alguien que se ha convertido en mi don. 
Mi más preciado don..

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