Una persona es feliz cuando acepta sus miedos. Cuando reconoce que todo aquello que teme, puede acecharle en cualquier momento. Cuando no oculta, si no que otorga todo de su ser. Deja sus problemas a la vista, para así ahorrar que nadie que no tenga el valor suficiente pueda indagar en sus pensamientos, sentimientos, corazón.
Una persona es feliz, cuando sabe que es mucho más de lo que el ojo ve.
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