Me levanto, y deambulo. En busca de respuestas, o de preguntas, quien sabe. Y en cada paso que doy, las recientes imágenes aparecen en mi cabeza. El abrazo, las ganas de verte. Y me obligo a mi misma a huir de ese oscuro lugar de mi cabeza, y simplemente andar. Andar sin pensar. Pero cuando estás solo, es como si todo el mundo pudiese volar y tú siguieras atado a la tierra.
Huyo en cada paso, en cada esquina. Huyo en cada beso, en cada risa. Pero no, no vas a aparecer. Por más que mire la ventana, no vas a venir. Y eso me duele. Cuando estás solo, ves como las heridas de los demás sólo son cicatrices, y tu sangras.
Y mientras sangras..
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